Chayane cautiva en el Auditorio Nacional

Chayane cautiva en el Auditorio Nacional

Están las que van a escuchar a Chayanne, que la verdad son una minoría, y las que van a sabroseárlo, que son ¡casi todas!

Fue simple saberlo y con una acción tan fácil, como armar una faena monumental con su canción Torero y sacarse la chamarra para meter la estocada inicial.

Una vez mostrando cuán fortachón está el borícua, las chicas perdieron la tranquilidad. La hormona se brotó en forma de la exclamación “qué nalgotas” y “qué brazotes”, todo lo contrario a la elegancia que otorgó anoche el Auditorio Nacional.

Por supuesto que él no escuchó, pero en balcón se le gritó hasta los más oscuros deseos que provocó al quedarse en tank top y sus entallados pantalones negros al estilo de Lenny Kravitz, que, para mala suerte de todas las chamaconas y señoronas, no se le rompió por lo ajustado como le sucedió hace tres años al estadunidense.

Humanos a Marte dio para que le bailara a todas. Se sacudió todo, completamente todo como lo hicieron sus cuatro bailarinas y los cuatro chicos que completaban la fantasía.

Hubo espacio para lo romanticón obviamente, no todo era meneito ni sacudidón, también el sentimiento estaba permitido. Como sucedió con Dejaría todo.

Pero las fans de Chayanne eran incontrolables. Alguien le arrojó una playera y él la metió en la playera. Una acción que aminoró la cursilería y avivó los malos pensamientos… otra vez y como en todo el concierto.

Uno ha hecho discos, telenovelas y películas, pero yo siempre me siento como la primera vez, todas las veces para mí son como la primera vez. Me tienen sin palabras”, reflexionó, mientras una toalla le ayudaba a secarse el sudor.

Tantas palabras de agradecimiento, con su marcado acento puertorriqueño, era porque inauguró su gira de México y con un lleno, de acuerdo con Ocesa.

Fue de Madre Tierra (Oye), Boom Boom y Fiesta en América —con todo y tutorial para los que tienen doble pisada izquierda— a la desgarradora Un siglo sin ti y la que toda quinceañera se avienta en sus XV junto a sus pubertos chambelanes: Tiempo de vals.

Y por supuesto que el borícua les recordó esos momentos con sus bailarines vestidos elegantemente y él dando voz a la historia de amor y siendo el chambelán de honor para una señora que, en lugar de aprovechar su vals, prefirió agasajarse al cantante de 50 años y agarrarlo a besos en el cachete.

También a él le encanta torear a sus fans. Estaba a mitad de show, muy modocito, y bien vestido con su camisa roja, en el momento acústico, cantando Yo te amo, y de la nada se desabotonó la camisa a la mitad y, ni tarde ni perezosas, le gritaron como si de verdad se estuviera encuerando.

Antes de finiquitar la corrida, Chayanne tocó Choka Choka, uno de los sencillos recientes que lanzó junto a Ozuna, una especie de perreo tranquilo que pasó sin pena ni gloria por la gente.

Lo que querían era lo clásico, dejarse tomar la foto imaginaria, después de su discurso para mostrar su desinterés por la tecnología, y enloquecer la versión candente de Salomé y el punto final que dio Provócame, pasadas las 22:30 horas.

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