El Síndrome De La Vibración Fantasma, Una Secuela De La Tecnología

El Síndrome De La Vibración Fantasma, Una Secuela De La Tecnología

Este padecimiento que muchos usuarios de celulares padecen, también lo sufren usuarios de smartwatches

A la mayoría nos ha sucedido que creemos sentir una vibración y estamos seguros de que nuestro dispositivo es el responsable de esa sensación, y al momento de revisar, no hay ninguna notificación, a pesar de que parece extraño es algo muy común, sin embargo hay personas que presentan esta situación varias veces al día a causa de la tecnología.

Esta afectación ya tiene un nombre y es ‘síndrome del teléfono fantasma’  y ataca más o menos el 70% de las personas que utilizan celular, comenta en su libro ‘iDisorder’ Larry Rosen, médico. Esta situación es síntoma de una posible adicción, y no precisamente a un mal funcionamiento de la tecnología, como suele creerse.

“Esto podría clasificarse como una alucinación. Estarías sintiendo algo que realmente no existe”, explica la psicóloga de la Universidad de Purdue, Michelle Drouin, quien describe esta situación como un fenómeno psicológico palpable relacionado con la tecnología.

Las vibraciones fantasma pueden ser síntoma de algo más grave

Robert Rosenberger, docente del Georgia Tech, comenta que la tecnología se vuelve una extensión de los usuarios, lo que causa la recurrente confusión de algunos espasmos musculares y la sensación que da al vibrar el dispositivo, y la conclusión se mantiene, es un síntoma de adicción, y la posibilidad de desarrollar otro síndrome, el FOMO.

El Síndrome FOMO o miedo a perderse algo, provoca ansiedad  e incluso miedo a no recibir las notificaciones que usualmente entrega el dispositivo, para esto, Drouin, indica que la forma más adecuada de manejar estas situaciones es desprenderse de los dispositivos y la tecnología que los complementa por un tiempo, lo que permitiría dejar sentir esas falsas vibraciones.

Sin duda alguna la tecnología nos facilita la vida, pero como todo en esta vida, lo que se tiene en exceso, termina por ser contraproducente. En ocasiones es muy sano darse un respiro de la tecnología y desconectarse por completo.

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